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¿Quiénes somos? “Ayuda a la Iglesia Necesitada” (A.I.N.) es una asociación pública y universal dependiente de la Santa Sede, fundada en 1947 por el P. Werenfried van Straaten, monje premonstratense holandés, conocido mundialmente por el cariñoso nombre de P. Tocino. ¿Cuáles son nuestros objetivos? "La ayuda pastoral a la Iglesia en su misión evangelizadora, en cualquier lugar del mundo, siempre que ésta se vea obstaculizada o en dificultad". Así se podría resumir el objeto del trabajo de “Ayuda a la Iglesia Necesitada”. Nuestros fines son eminentemente pastorales: mediante la oración, la información y el apoyo económico, A.I.N. asiste a los cristianos que son perseguidos o ven amenazada su fe y su dignidad humana, así como a los refugiados y víctimas de guerra, de catástrofes naturales, sin distinción de raza o religión. Actividades principales Sus actividades principales son la formación de candidatos al sacerdocio y la vida religiosa, catequistas y laicos comprometidos; ayuda existencial para sacerdotes -haciéndoles llegar estipendios de misas que encargan sus bienhechores y amigos-; mantenimiento de religiosas -especialmente las contemplativas-; publicación y distribución de Biblias, catecismos y literatura religiosa; publicación de la llamada "Biblia del Niño" -de la que ya se han distribuido 40 millones de ejemplares en 135 idiomas-. En sus 56 años de existencia, A.I.N ha construido y reconstruido miles de capillas e iglesias, conventos, seminarios, centros parroquiales y edificios multiuso para que las comunidades cristianas puedan desarrollar su vida apostólica con un mínimo de condiciones dignas. Otro gran capítulo es la ayuda a la producción y transmisión de programas de radio y televisión en aquellos países en los que estos medios de comunicación pueden suplir la falta de agentes de pastoral acercando, así, la Buena Nueva de Jesús a un mayor número de personas. También se dota a los agentes de pastoral con medios de locomoción para su trabajo. Estos medios van desde el coche al caballo, pasando por bicicletas, motos y barcas a motor, que hacen posible el que los sacerdotes, religiosas y catequistas puedan acceder a las comunidades cristianas más aisladas en los países del Tercer Mundo. Por último, siendo fieles a los comienzos de la Asociación que surgió para ayudar a los refugiados de la II Guerra Mundial, se mantiene la ayuda socio-caritativa para los refugiados y las víctimas de guerras y grandes cataclismos naturales. Donativos
recibidos y proyectos
"AYUDA
A LA IGLESIA NECESITADA": Fiel a su primera denominación (“Ayuda a los sacerdotes del Este”), la Obra Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada puso desde su fundación sumo empeño en promover la actividad pastoral en la Unión Soviética. A pesar de la hostilidad del régimen, procuró por mil medios introducir libros religiosos en el país y difundir la Buena Nueva a través de una emisora de radio situada en Mónaco. Tras la apertura de la Unión soviética a Occidente, la Obra hizo un esfuerzo extraordinario en dos frentes: la ayuda económica a la formación de los seminaristas rusos y al sustento de los sacerdotes católicos y los 5.000 popes de la Iglesia ortodoxa; la promoción de nuevas formas de labor pastoral. Llevado de su espíritu ecuménico, el fundador de la Obra, P. Werenfried van Straaten, tuvo la arriesgada iniciativa de ofrecer al Patriarca de Moscú, Alexis II, una ayuda económica mensual a los popes rusos, a fin de que pudieran liberarse de los trabajos no pastorales y dedicar su tiempo a las tareas de su ministerio. Tal apoyo se está realizando hasta el día de hoy. Para incrementar la eficacia del trabajo pastoral, la Obra ayudó a reconstruir iglesias y centros parroquiales y facilitó a los catequistas millones de devocionarios, Biblias del Niño, incluso Biblias completas; todo ello traducido a la lengua de cada república. Fundó dos centros interconfesionales en Moscú - una editorial de literatura religiosa y una emisora de radio- y apoyó a la agencia de noticias moscovita Blagovest-Info. Para cuidar espiritualmente a los 50.000 católicos de la Administración Apostólica de Siberia Oriental, construyó en 1999 un centro parroquial y una catedral en Irkutsk. Entre las numerosas actividades pastorales que la Obra promueve actualmente en Rusia destaca el proyecto de los buques-capilla. Inspirado en el recuerdo de los famosos coches-capilla que recorrieron la devastada Europa central en los primeros años de la postguerra, el Metropolita Germán, de Volvogrado, propuso a la Obra la utilización de buques-capilla para atender pastoralmente a los cuatro millones de fieles de su inmensa eparquía, con sus 114.000 km. cuadrados. La mayoría de los pueblos se alinean a orillas del Volga y del Don. Casi todas sus iglesias fueron destruidas en tiempos del comunismo, sobre todo con ocasión de la batalla de Estalingrado. El metropolita Germán intuyó que la única forma de reevangelizar estos territorios era conseguir que la Iglesia los recorra visiblemente, a bordo de un barco-capilla, durante los meses de deshielo, de abril a octubre. Desde 1998, millones de personas –entre ellas muchas que jamás habían visto una iglesia ni asistido a una Eucaristía- ven llegar sobre las aguas, movida por un remolcador, una gran barca, a modo de balsa, sobre la que se alza una capilla, con su torre en forma de bulba, su altar y su iconostasio. Es gobernada por dos marinos, y da cobijo a un sacerdote y un diácono, y a veces a un coro de seminaristas. En ella se celebran los oficios religiosos, se administran los sacramentos, se facilitan libros religiosos, se proclama la palabra... El buen éxito obtenido por el
buque-capilla –que atracó durante el primer verano en treinta
localidades- llevó a Ayuda a la Iglesia Necesitada a colaborar
en la construcción de un segundo buque-capilla, que fue entregado
igualmente a las autoridades ortodoxas. Actualmente, se construye un tercer
buque, gracias a la generosidad de los bienhechores de la Obra, a los
que el P. Werenfried solía llamar, con su habitual simpatía,
“los remeros del Volga”. |
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