Se me ha sugerido que os hable, en
primer lugar, de los rasgos específicos de la misión
ad gentes en el Continente Africano y, en un segundo
lugar, de las perspectivas de futuro de la evangelización,
que puedan otearse desde la experiencia misionera.
Me parece
oportuno señalar que el Continente Africano es diverso
y plural en lo referente a situaciones sociales
económicas, políticas y religiosas. No se vive de la
misma manera el catolicismo en España, Francia, Rusia
y Armenia, ni tampoco se realiza de la misma manera
la misión ad gentes en Argelia, Marruecos, Sudán,
Burkina Faso y República Democrática del Congo.
Constatamos
que hay una serie de países en el continente africano,
toda África del Norte, en los que la presencia de misioneros
es aceptada, pero sin la posibilidad, por el momento,
del anuncio explícito y público del evangelio. En estas
circunstancias mayoritariamente musulmanas, los misioneros/as
viven la misión ad gentes como una presencia
solidaria al servicio de los más necesitados y en diálogo
interreligioso. Cuando hablamos con ellos, no los
vemos frustrados sino conscientes de ser enviados por
Dios y por la Iglesia dándonos ejemplo de la misión
vivida como contemplación de la presencia del Espíritu,
que nos precede y actúa en el corazón de los hombres.
Nos ayudan a reflexionar y profundizar sobre la manera
en que se vive la misión en otros lugares de África.
La R.M. al final del nº 57 nos dice: “ sabiendo que
no pocos misioneros y comunidades cristianas encuentran
en ese camino difícil y a menudo incomprensible del
diálogo la única manera de dar sincero testimonio de
Cristo y generoso servicio al hombre, deseo alentarlos
a perseverar con fe y caridad, incluso allí donde los
esfuerzos no encuentran acogida y respuesta. El diálogo
es un camino para el Reino y seguramente dará sus frutos,
aunque los tiempos y los momentos los tiene fijados
el Padre. He.3,7 “. Los avances en el diálogo
entre los cristianos y musulmanes son fruto del Espíritu
y probablemente también de la presencia sencilla, servicial
de los cristianos que encarnan dicha presencia..
Sabemos que en Argelia, los extremistas musulmanes mataron
a varios misioneros y misioneras, intentando probablemente
desanimarlos. Sin embargo el pueblo argelino mostró
su solidaridad participando masivamente en sus entierros
y escribiendo múltiples mensajes de condolencia. Las
personas que trabajan en dichos países podrían dar su
testimonio mejor que yo.
En los
países subsaharianos de raza negra en general el evangelio
es anunciado públicamente sin problemas, tanto por los
católicos como por otras confesiones religiosas. Yo
vivo mi experiencia misionera en uno de estos países,
en concreto en la República Democrática del Congo (
RDC).
La misión
tiene su origen en el misterio trinitario, en la dinámica
de la misión de Cristo quien, enviado por el Padre,
se hace uno de tantos. La humanidad entera es la destinataria
de la misión de Cristo. Y desde África nos preguntamos:
qué mensaje y que esperanza trae Cristo para las poblaciones
africanas. Así, los rasgos específicos de la misión
ad gentes en el continente africano están condicionados
por la vida concreta de las gentes de este continente.
Buena Nueva de Cristo para personas concretas de África,
hoy y mañana.
Gaudium
et Spes nº 1 “ Los gozos y las esperanzas, las tristezas
y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre
todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez
los gozos y las esperanzas, tristezas y angustias de
los discípulos de Cristo”.
Sin pretender
ser exhaustivo, ya que la situación de África es plural
y compleja, creo que el continente vive ciertas situaciones
específicas que podrían calificarse como signos
de los tiempos o desafíos para la Iglesia
en general y para la misión ad gentes, en particular.
He aquí algunos de ellos: guerras, empobrecimiento
generalizado, urbanización incontrolada, problema del
SIDA, pluralismo religioso, todo ello vivido en
un Continente joven que aspira con todas sus fuerzas
a la vida y a la paz.
He escogido hablar os sobre todo del
tema de las guerras y de cómo la Iglesia ha vivido e
intentado ser buena nueva en circunstancias dramáticas,
convirtiéndose en Iglesia mártir en algunas ocasiones.
En cuanto a los otros desafíos me limitaré a hacer una
pequeña alusión.
África
es el Continente donde se han producido más guerras
en los últimos años: guerras en Angola, Mozambique,
República Centroafricana, Etiopía, Eritrea, Somalia,
Burundi, Ruanda, Chad, Sierra Leona, Liberia, Congo
Brazaville, República Democrática del Congo, Costa de
Marfil. Decididamente Africa no da buena imagen al mundo.
Se dice que no están todavía preparados para la democracia.
Es evidente que la imagen que se puede tener de África
con sus guerras, masacres al machete, niños soldados
a veces drogados, tirando a diestra y siniestra, violaciones
de mujeres y niñas no es buena. Sin embargo podemos
preguntarnos también: si el continente africano, excepción
hecha de África del Sur no produce armas, ¿de dónde
vienen las armas con las que se hacen las guerras? ¿Quién
suscita las guerras? La inmensa mayoría de los africanos
no quiere la guerra sino la paz. Los que vivimos en
África y los que vivís en Europa debemos comprometernos
juntos a favor de un continente africano reconciliado
y en paz.
Ocurre
que, a veces, se desinforma o se manipula la información
simplificando las razones por las que se hacen las guerras
y se dice que son guerras étnicas o guerras tribales.
Si es verdad que las guerras en Ruanda o Burundi tienen
fuertes connotaciones étnicas, la mayoría de las guerras
de Africa tienen referentes económicos y me parece que
aquí es hora de señalar a personas del llamado mundo
civilizado que se entienden con los jefes de guerra,
tiran la piedra y esconden la mano. En lenguaje
llano la guerra de Angola se llama petróleo y diamantes,
la del Congo Brazaville también petróleo, las de Sierra
Leona y Liberia tienen su origen en el diamante y la
de la R.D.Congo se puede llamar cobalto, madera, oro,
diamantes y coltan (compuesto de colombita y tantalium,
empleado en ordenadores, teléfonos móviles, satélites
etc.).
Se habla también de guerras de baja
intensidad porque no se emplean armas sofisticadas o
porque los muertos no aparecen en los medios de comunicación.
Sin embargo ONGS que han estudiado el tema de la guerra
en la R.D. del Congo, que ha durado cinco años, nos
hablan de cifras de 3.000.000 de muertos: 200.000 por
la guerra misma y los demás por las consecuencias de
la guerra como pueden ser el hambre y la falta de cuidados
médicos para millones de personas que huyendo de los
enfrentamientos se han tenido que refugiar en la selva,
además de los robos, malos tratos y violaciones. Todo
ello porque la R.D. del Congo tiene la suerte
y desgracia de ser un país rico en minerales, algunos
de ellos raros y estratégicos.
La Iglesia y
la guerra en RDC: La Iglesia
ha pagado un precio caro en esta guerra por la destrucción
y desmoronamiento de parte de su infraestructura, al
paso del ocupante de turno. Algunos ataques y robos
fueron efectuados para amedrentar a la Iglesia y desanimarla
por ser testigo no deseado. Algunas parroquias tuvieron
que ser abandonadas.
Pero la Iglesia ha pagado su precio
más caro todavía con el asesinato de algunos de sus
pastores profetas. La historia se repite. Os hablaré
de alguno de ellos:
Mns. Christophe
Munzihirwa: nacido en
la región de Bukavu, sacerdote diocesano primero, jesuita
después, provincial de los jesuitas de África Central,
Obispo de Kasongo y Arzobispo de Bukavu, ciudad fronteriza
con Ruanda. Participó en Roma en el Sínodo especial
para África en 1994. A su regreso a Bukavu vive el drama
de cientos de miles de refugiados que huyendo de Ruanda
se instalan en su diócesis. Durante dos años escribe
a los responsables de la comunidad internacional, advirtiendo
de las consecuencias de la llegada de refugiados a su
diócesis ya muy poblada y de escasos medios. Proclama
el derecho de todos a una solución justa y no violenta.
Será fiel en este combate hasta que muere asesinado
el 29 de octubre de 1996 de un tiro en la nuca. Era
el día de la toma de la ciudad de Bukavu, en la guerra
contra el régimen del presidente Mobutu. Sus compañeros
jesuitas encontraron sobre la mesa de su habitación
un papelito con una cita de Mns. Romero: “pueden
matarme, pero no podrán matar la verdad”. Pocas
personas pudieron participar en su entierro. Era la
guerra en la ciudad. Hoy, el pueblo lo considera mártir.
El sacerdote
Georges Kakuja: era párroco
de Kalonge, zona insegura por los enfrentamientos.
Un día me dijo: “vuelvo a la parroquia aunque la
situación es peligrosa. Tengo que estar con mi gente
“. Lo asesinaron en su habitación.
Mns. Emmanuel
Kataliko: nacido en la
diócesis de Butembo en 1932. A sus 36 años es nombrado
Obispo de su diócesis. En ella trabajará durante 31
años como su Pastor. Sucesor de Mns. Munzihirwa desde
mayo de 1997. Se identificó muy pronto con sus nuevos
diocesanos que vivían una situación de ocupación armada.
Animó a la Comisión de Justicia y Paz diocesana a analizar
objetivamente la situación y a informar sobre ella par
evitar males mayores. Escribió varias cartas pastorales.
Eran cartas claras, sencillas y comprensibles por el
pueblo. En la carta firmada el 24 de diciembre de 1999,
invitando a la celebración del año del Jubileo 2000
escribía:
“ Nos comprometemos con coraje,
con espíritu decidido, con fe segura, a vivir al lado
de todos los oprimidos y, si fuera necesario hasta la
sangre, como ya lo han hecho Mns. Munzihirwa, el párroco
y las hermanas de Kasika, el sacerdote Georges Kakuja
y tantos otros cristianos.
El Evangelio
nos empuja a rechazar la vía de las armas y de la violencia
como solución de los conflictos. Lucharemos por la libertad
con nuestros sufrimientos y nuestras oraciones y así
conduciremos nuestros opresores a la razón y a su libertad
interior“.
Esta carta provocó la relegación de
Mns. Kataliko a su diócesis de origen. Las Autoridades
del movimiento rebelde Agrupación Congoleña para la
Democracia no permitieron que el Arzobispo entrara en
su diócesis al regreso de un viaje. Vivimos entonces
momentos duros pero también interesantes de solidaridad
interreligiosa. Casi todas las confesiones cristianas
y los musulmanes nos unimos para pedir el regreso del
Arzobispo a su diócesis. Regresó a los 7 meses de su
relegación. Días después viajó a Roma para la reunión
del SCEAM ( Simposio de Conferencias Episcopales de
Africa y Madagascar ). En esta reunión parece ser que
se discutía la actitud de los Obispos de cara a los
conflictos en Africa. Mons Kataliko tuvo una intervención
en la que dijo: ”Los obispos de Africa deben hablar.
Debemos hablar, ya que el pueblo mira al SCEAM y espera
una palabra nuestra.. Debemos hablar porque el pueblo
sufre. Debemos hablar a los Jefes de Estado; debemos
hablar a los Dirigentes. Debemos dirigir a África un
mensaje de reconciliación y de paz”. Fueron sus
últimas palabras oficiales, ya que unas horas después
moría en Roma de un infarto, a los 68 años de edad.
Fue enterrado en Bukavu, acompañado de una multitud
de personas de toda confesión religiosa. Es considerado
como un gran Pastor, el buen samaritano, cercano a su
pueblo herido y abandonado al borde del camino.
Los misioneros/as
y la guerra:
Hemos sufrido la situación de guerra
injusta y sin sentido y sus consecuencias con el pueblo
al que hemos sido enviados. En algunos lugares, los
ocupantes de turno, nos han robado todo y nos han dejado
con lo puesto. Era el botín de guerra. La soldadesca
y las diferentes milicias nos han robado, lo mismo que
han hecho con otra gente. Lo que es peor, algunas religiosas
han sido violadas. Hemos tenido que abandonar momentáneamente
algunas parroquias de la campaña para regresar a ellas
cuando ha sido posible. Hemos intentado vivir en cada
situación las palabras del evangelio: “ sed sencillos
como palomas y prudentes como serpientes “. Cuando
ha sido posible, aunque difícil, nos hemos quedado viviendo
en solidaridad con el pueblo, intentando incluso dialogar
con los armados de turno para evitar males mayores,
diciéndoles que la guerra no es el camino para resolver
los problemas.
Al comienzo de la guerra pregunté
a Mns. Kataliko, Arzobispo de Bukavu si le parecía oportuno
que los compañeros que se encontraban de vacaciones
volvieran al Congo. Me contestó: “ ya sabes cómo vivimos,
me gustaría que todos los que sean capaces de vivir
en esta situación precaria, regresen para trabajar con
nosotros“. De hecho, todos regresaron.
El pueblo ha agradecido el hecho de
que nos hayamos quedado con ellos. Hemos recibido testimonios
diciéndonos, por ejemplo, que cuando habían huido a
la selva y por la mañana escuchaban el sonido de la
campana se les alegraba el corazón ya que constataban
que los misioneros seguían en su puesto, lo cual les
daba la esperanza de que todo no estaba perdido. Un
rebelde armado y semidesnudo se acercó un día a unos
compañeros y les dijo: veo que vosotros los misioneros
blancos sois distintos de los demás, porque os quedáis
aquí a pesar de todo lo que ocurre...
Hace unos meses, cuando los superiores
nombraron a un compañero a otro trabajo, una delegación
de cristianos del lugar fue a ver al obispo para interceder
para que el compañero se quedara con ellos. El obispo
les preguntó: “ ¿por qué tenéis tanto interés en que
se quede con vosotros?, ¿qué ha hecho de especial “
? La respuesta de los cristianos fue clara: “ en los
momentos de dificultad, siempre ha estado con nosotros
“. Habían comprendido lo que Juan Pablo II dice en Ecclesia
in Africa nº 77: “Se es misionero por lo que
uno es, antes de serlo por lo que uno dice o hace”.
Me parece que esta forma de ver las cosas es importante
sobre todo en momentos difíciles, cuando por las circunstancias
en las que se vive no se pueden organizar las actividades
pastorales normales. Entonces, la presencia solidaria
es comprendida como signo concreto del amor de Dios
hacia las personas que sufren. Es el momento de vivir
la no-violencia activa o evangélica.
Empobrecimiento
generalizado
Si es verdad que en algunos países
de Africa el Producto Interior Bruto ha aumentado algo,
en otros ha disminuido a pesar de las ayudas de estado
a estado u otras ayudas. El problema de la deuda externa
es general en los países africanos, deuda que la han
pagado con creces. Las leyes del comercio internacional
son desfavorables par África. Si siguen aumentando las
diferencias entre países desarrollados y países en vía
de desarrollo, se constata al mismo tiempo en África
una diferencia cada vez mayor entre los ricos y pobres
del mismo país. Mientras una vaca europea recibe un
subsidio de 3 $ día, el 40 % de los africanos malviven
con menos de 1 $ día. En la ciudad donde vivo, los maestros
mejor pagados de escuelas que acogen a cerca de 1000
alumnos, reciben una prima de los padres, que ronda
los 30 dólares al mes. La administración rebelde hasta
hace unos días no les había pagado desde hace cinco
años en que comenzó la guerra. Los padres han escrito
una carta al nuevo gobierno de transición exigiendo
que cumpla con sus obligaciones. Veremos cómo reacciona.
Si queremos ganar la guerra contra la violencia y contra
la inmigración clandestina debemos ganar la guerra contra
la miseria y la injusticia. No nos vale la globalización
si no es la globalización humana de la solidaridad.
Urbanización
incontrolada
Africa con una población estimada
a 756 millones de habitantes, vive el fenómeno
de una rápida afluencia de gente hacia las ciudades.
La ciudad ofrece al individuo una extraordinaria libertad
comparada con la del pequeño mundo, a veces sofocante,
de las sociedades rurales. La ciudad atrae sobre todo
a los jóvenes en busca de oportunidades culturales y
de desarrollo. Sin embargo los gobiernos no tienen capacidad
para integrar esta ola de población para que vivan una
vida decente. La corrupción y la especulación de la
tierra hacen que mucha gente viva en chabolas. La mundialización
acentúa las desigualdades entre los que viven en chabolas
y los que viven en chalés con piscina. En 1950, el 30%
de los africanos residían en las ciudades. En el año
2000 residían el 47 %. En la ciudad de Kinshasa, capital
de la RDC, vivían en 1960, unas 400.000 personas. No
se permitía instalarse en la ciudad si no se tenía un
puesto de trabajo. Hoy viven en Kinshasa 6 millones,
muchas de ellas en condiciones infrahumanas ya que no
tienen trabajo. Todo ello son consecuencias de que no
se ha planificado un desarrollo armonioso ni en los
poblados de la campaña ni en las ciudades.
Africa y el
SIDA
El continente africano ostenta el
triste récord de los infectados del VIH–SIDA entre 25
y 29 millones según las estadísticas, de los solamente
30.000 reciben un tratamiento antirretroviral. Precedentemente
la hambruna mataba a los ancianos y niños, las mujeres,
conocedoras de semillas, raíces y frutos de sustitución
se defendían de la hambruna. Hoy día mueren las mujeres
y la gente joven. La ayuda alimenticia y el tratamiento
antirretroviral deberían ir de la mano, pero no parecen
pensar así las industrias farmacéuticas, aunque van
haciendo algunas concesiones. Tenemos que continuar
la lucha. La Iglesia está presente y debe intensificar
su presencia en la información, prevención, invitación
a un cambio de conducta y acompañamiento de los infectados
del SIDA.
Pluralismo religioso
Las últimas estadísticas de la Agencia
FIDES nos dicen que en el continente africano hay 46,50
% de cristianos (14,90 % de católicos y 31,60 % de protestantes,
ortodoxos), 40,50 % de musulmanes y 13 % de religiones
tradicionales africanas. Por lo tanto, conscientes de
nuestra identidad de discípulos de Jesús y de enviados
suyos ad gentes, vivimos la misión en lugares
de fractura también religiosa en un continente religioso
plural. Se ha avanzado mucho en el sentido de la tolerancia
mutua, aunque algunos movimientos religiosos son agresivos.
Uno de los desafíos que tenemos planteados es el de
promover el encuentro con el otro diferente en su cultura
y religión. En el diálogo interreligioso en sus múltiples
formas: diálogo en la vida concreta, colaboración en
proyectos de desarrollo integral, diálogo doctrinal
o espiritual, debemos ser conscientes de que Dios es
el más Grande, de que su Espíritu que nos precede va
más lejos que la Iglesia y que las experiencias personales
y que todos tenemos nuestros límites y vemos la realidad
a través del cristal de nuestras gafas.
Africa, continente
joven que aspira a vivir en paz
Cuando te paseas por los barrios o
poblados africanos te impresiona la cantidad de niños
que juegan y sonrientes te saludan. Se dice que el 50
% de los africanos tienen menos de 18 años. He hablado
bastante de los problemas de Africa. Pero no olvido
este inmenso capital humano que es la esperanza de África.
Creo también que van surgiendo nuevos políticos que
no se contentan de mirar al pasado sino que quieren
reconstruir su país sobre nuevas bases. La sociedad
civil se afirma cada vez más enfrentada a la de los
que buscan situarse, pensando exclusivamente en ellos
mismos. La economía informal es la que hace vivir a
la mayoría de la gente de la RDC. Se va tomando cada
vez más conciencia de que los fusiles no arreglan nada
y se aspira a vivir en paz y a reconstruir el país.
En el ámbito de Iglesia, que los Obispos
llaman Iglesia-Familia de Dios en África, tenemos un
laicado comprometido en diferentes ministerios en las
comunidades de base, en las que leyendo la Palabra y
el libro de la vida se comprometen en la evangelización
y el servicio de la caridad. No todo es perfecto, pero
intentamos avanzar juntos en el camino de ser sal de
la tierra y luz del mundo.
Los seminarios y las casas de formación
religiosas están llenas. Los formadores no están en
paro por falta de candidatos sino que su gran trabajo
es el discernimiento y la formación de los candidatos.
La Iglesia africana tiene ya sus misioneros
ad gentes. Además de alguna congregación misionera
africana como los Apóstoles de Jesús, nacidos en Uganda,
algunas diócesis han comenzado a enviar sus sacerdotes
y religiosas a otras diócesis sea del mismo país sea
a países distintos. Algunos ejercen su ministerio en
Europa o América. Las Congregaciones internacionales
tienen vocaciones africanas.
Nosotros, los Misioneros de Africa,
pensábamos hasta el capítulo general de 1974 que teníamos
que formar exclusivamente sacerdotes diocesanos. Por
ello, salvo raras excepciones, no se admitían africanos
en nuestro instituto misionero. El capítulo de 1974
decidió admitir candidatos africanos con la única condición
de que serían enviados a un país distinto del suyo.
Hoy día tenemos 124 compañeros africanos trabajando
en África. Son originarios de 15 países distintos. Además
entre los 330 candidatos que se encuentran en los diferentes
centros de formación, el 85 % son africanos.
Perspectivas
de futuro de la evangelización ad gentes
De hecho hay una evolución tanto en
la realidad de la Iglesia local africana como en el
concepto de la misión y en la forma en que los misioneros
nos situamos ante la evolución de la Iglesia y del mundo.
Hemos pasado del tiempo en el que lo importante era
la implantación de la Iglesia al periodo en el
que lo importante es el servicio de la Iglesia local
y aún aquí hay una evolución en el matiz: servir
a la Iglesia local según el carisma misionero propio.
Además, la realidad a nivel del personal en la Iglesia
nos empuja por este camino: como dije antes, hay un
aumento notable de ordenaciones sacerdotales del clero
diocesano y de religiosas africanas que trabajarán esencialmente
en sus diócesis, de lo cual nos alegramos. Por el contrario
el número de misioneros presentes en África disminuye
porque las nuevas vocaciones misioneras por el momento
no pueden reemplazar a los misioneros que por edad o
enfermedad se retiran a sus países de origen. En estas
circunstancias, ¿cual será el servicio específico del
misionero?
Creo que el carisma misionero nos
lleva a trabajar de forma preferente en las fronteras
de la Iglesia, como puede ser allí donde no se ha
anunciado todavía la buena noticia o donde la Iglesia
local no está todavía presente o suficientemente estructurada.
En este caso, la presencia del misionero o del cristiano
anunciador ad gentes guarda su sentido genuino.
Otro campo de la acción misionera
puede ser los lugares de fractura en el mundo de
hoy como puede ser donde las religiones no se entienden,
intentando el ecumenismo y el diálogo interreligioso
en sus diversos aspectos de diálogo en la vida, proyectos
comunes de desarrollo, diálogo doctrinal y espiritual.
Lugares de fractura son también situaciones
en donde los humanos nos hacemos la guerra. Las
guerras dejan secuelas muy profundas de odios, deseos
de revancha. Es todo un campo en el que el Papa Juan
Pablo II nos invitaba a todos a trabajar en su mensaje
para la jornada mundial de la Paz, el 1 de enero del
2003. El Papa nos pide un compromiso permanente para
la paz en el mundo. Nos recuerda, haciendo alusión a
la Pacem in terris, los cuatro pilares para construir
la paz: la exigencia de la verdad, la prioridad de
la justicia, el fermento del amor y el respeto de la
libertad. Si el Sínodo de 1971 nos decía que “
el combate por la justicia es parte integrante de
la evangelización ”, los Obispos africanos en su
mensaje posterior al Sínodo para África decían en el
nº 33: “No queremos negar nuestras responsabilidades.
No hemos hecho todo lo que podíamos hacer para formar
los seglares a la vida pública, al sentido cristiano
de la política y de la economía. Animamos a todos los
que se sienten capaces a comprometerse en la política
y a todos a formarnos en la democracia.” En esta
época en la que parece que se van callando las armas
tenemos un inmenso campo de acción para formar a la
democracia por el método exigente de la no-violencia
activa evangélica. Integrar la justicia y la paz
y el respeto de la creación en la evangelización y en
nuestra vida misionera es todo un programa. No hay peligro
de que nos quedemos en el paro.
África necesita reconciliación en
la justicia y el perdón. En regiones donde la relación
tribal es a veces más fuerte que el agua del bautismo,
las comunidades misioneras interculturales son un signo
del Reino en este mundo violento. Desde este signo podemos
hablar y actuar.
Personalmente,
me siento enviado para realizar un trabajo que pertenece
a Otro y también enviado a crear fraternidad. Soy
consciente de que el Espíritu me precede para crear
una alianza con el pueblo al que he sido enviado. Por
eso me quedo en África y me quedaré a menos que me envíen
a otra parte. Si el Espíritu me precede, estoy convencido
de que está con las personas con quienes yo entro en
relación. Juntos intentamos ayudarnos a vivir como discípulos
de Jesús. Quiero ser consciente, aunque no siempre lo
consigo, de que todo hombre, toda mujer, creados a imagen
de Dios tienen un valor absoluto. En momentos difíciles,
Dios y mis hermanos me ayudan a vivir.